por Jos lvarez Junco
"Isabel la Catlica" de Juan de Flandes

No ha podido ser ms inoportuna la propuesta aprobada por la Conferencia Episcopal Espaola de que se reavive el proceso de beatificacin de Isabel la Catlica, iniciado por sus antecesores en tiempos de Franco y Po XII. Vivimos momentos de mxima gravedad en el conflicto israelo-palestino que envenenan diariamente judos ultraortodoxos y partidarios de la jihad islmica en su pugna por lugares y territorios que ambos consideran santos. En la India, en estos ltimos das, y tambin disputando por un lugar sagrado, hindes y musulmanes se han dedicado a quemar trenes atestados de gente (el fuego es un medio de liquidacin del adversario muy del gusto de las religiones, porque purifica, elimina cualquier resto de contaminacin malfica). Y desde Argelia hasta Manhattan, los fundamentalismos religiosos atizan el enfrentamiento entre pases y culturas, por si fueran pequeos los problemas de la modernizacin y de la dependencia. Las religiones, en resumen, estn demostrando ser un factor que agrava, ms que apacigua, los conflictos humanos. Y he aqu que el catolicismo, quiz por haber perdido algo de sus viejos fervores blicos, no ha desempeado un papel destacado en estas luchas recientes. Yo dira que por suerte para l. Los obispos espaoles, sin embargo, no estn contentos. Quieren participar.
La Iglesia eleva a alguien a los altares porque lo propone como modelo de conducta para los cristianos. Lo fue de verdad Isabel de Trastmara? Alcanz, para empezar, el trono de Castilla de una forma, cuando menos, polmica: disputndoselo a Juana, hija legtima, en principio, del rey Enrique IV y su segunda esposa, Juana de Portugal, y reconocida como heredera por las Cortes de Toledo de 1462. Pero Isabel, hermana del monarca, se apoy en las fracciones nobiliarias, siempre deseosas de socavar el poder real, y foment el rumor de que Juana era la Beltraneja, una hija adulterina de la reina, logrando al fin que fuera desheredada. Ello dio lugar, como se sabe, a una guerra civil, desarrollada en varias fases, antes y despus de la muerte de Enrique IV. Juana recibi el apoyo del rey de Portugal, su to Alfonso V, que pensaba desposarse con ella. Pero Isabel contraatac concertando su matrimonio con el prncipe heredero de Aragn, Fernando, y apresurndose a celebrarlo. Un obstculo se opona a las prisas de los contrayentes: que eran primos, lo que obligaba a pedir una dispensa papal que tardara meses en llegar. La dificultad se resolvi falsificando el documento, hecho sobre el que hay acuerdo unnime entre los historiadores y que espero los seores obispos no encuentren modelo recomendable de conducta (porque sera arrojar piedras contra su propio tejado). A partir de ah, se inici la fase definitiva de la guerra civil, que acab en 1479 con la victoria de Isabel y el bando aragons.
Hasta aqu, por tanto, no tenemos mucho de ejemplar en la vida de Isabel. Como aspirante al poder, no haba sido sino una hbil jugadora en el tablero poltico, sin ms escrpulos con la ley o con los derechos de los otros candidatos de los que mostrara un aventajado discpulo de Maquiavelo. Pero no es sta la principal razn por la que no deberan proponer su beatificacin, porque lo ms grave vino luego, cuando se convirti en reina y se gan el ttulo de Catlica.
BIBLIOGRAFA:
Otra santa ms para la guerra (JOS LVAREZ JUNCO)
Jos lvarez Junco es catedrtico de Historia del Pensamiento Poltico y los Movimientos Sociales en la Universidad Complutense. Su libro ms reciente es Mater Dolorosa. La idea de Espaa en el siglo XIX (Taurus, 2001).