Creo que una de las profesiones del presente, pero también del futuro, escuchando a nuestros hijos hablando de ello, va a ser el de desarrollador. Cada día que pasa lo tengo más claro puesto que el desarrollo de software se ha hecho muy importante en la última década y prácticamente todo el mundo requiere los servicios de profesionales que entienden este tipo de lenguajes. Por eso creo que, cuando yo tenga descendencia, una de las primeras cosas que voy a enseñarle será a programar y desarrollar, porque de esta manera sé que tendrá futuro en un mercado cada vez más competitivo y luchador, y en el que las carreras más clásicas están muy copadas de gente que quiere un hueco, sin embargo, deja de lado otras tan importantes como estas.