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Tema: Filosofía y gilipolleces

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    Predeterminado Filosofía y gilipolleces

    Mi mujer ha estornudado en la cocina mientras yo estaba hablando de la relación de Spinoza con la individuación moral, el enfoque psicoanalítico de Freud y la solución del conflicto afectivo en el lenguaje. Ha dicho, entre risas, “es que soy alérgica a las gilipolleces”.

    Desconozco las razones que podrían llevar a alguien a leer a Spinoza. Sé las mías. Cuando leyera “El mundo como voluntad y representación”, de Arthur Schopenhauer, tomé en cuenta a todos los autores de los que Schopenhauer hablara (*).

    La primera vez que leyera a Hegel, en cierto modo, las antípodas en la manera de hacer filosofía de Schopenhauer, me dije, “ésto no es más que spinozismo que, conscientemente, malinterpreta a Kant” (**). Para Schopenhauer, Kant era, junto a Platón, lo más a lo que podía aspirar la filosofía.

    Spinoza me impresionó mucho la primera vez que lo leyera. Lo aproveché más la segunda vez que lo leí (***). Leo a Hegel, por más insufrible que me resulte, como puesta al día; si se atiende al sentido problemático de mis palabras, es mi mala conciencia, lo que hago y sé, de alguna manera, que no debo hacer. A Schopenhauer, lo considero un amigo, como a Wilde, que son dos de mis autores preferidos.

    (*) He aprendido filosofía, en lo básico, de esta manera, leyendo lo que decían los filósofos. Se podría objetar que el objeto de la filosofía debiera ser el mundo y no los filósofos. También pienso así. Una filosofía que no sepa qué dijeron los filósofos es una filosofía sin sentido histórico que está destinada a la pobreza.

    La filosofía de Schopenhauer es vigorosa, positiva y está muy bien escrita (****), algo que los filósofos habitualmente desatienden. Sin embargo, he de reconocer que, al lado de la de Hegel, es pobre desde la perspectiva de la historia de la filosofía (*****), los términos usuales y más a la mano de los que se sirve el filósofo,

    (**) A pesar de lo que haya podido decir de Hegel, es de los filósofos de quienes más he aprendido. Si uno presta atención a Hegel, puede prescindir prácticamente del resto de la filosofía. Y esto no sólo es válido para la digestión de toda la filosofía anterior a él, el sentido histórico al que me he referido, sino la que viene después de él, lo que puede ser más importante (******).

    Las filosofías de Nietzsche y de Heidegger, al lado de la filosofía de Hegel, resultan una broma académica que desatiende el sentido de su profesión.

    (***) Schopenhauer sostenía que las segundas lecturas eran mejores que las primeras. De hecho, decía que, para la correcta comprensión de su obra fundamental, entre otras cosas, había que leerla dos veces. Por más excéntrico que Schopenhauer fuese, es una afirmación que no deja de tener interés.

    La lectura exige normalmente un adiestramiento que vuelve las potencias intelectuales pasivas; en gran medida, las satura. Cuando se lee se puede seguir leyendo, en teoría, infinitamente, esto es, leer sin parar. Sin embargo, de lo leído se hace una selección, en su mayor parte, arbitraria. No es lo mismo saber leer, que presupone poco más que ordenar signos, que leer "Crítica de la razón pura", entenderla y mantener con Kant un diálogo crítico. La lectura a la que se refería Schopenhauer, si no estoy confundido, es una meta-lectura, una lectura que tiene por objeto, no leer, sino lo leído por sí mismo con independencia de la lectura como actividad. Ésto, que puede sonar obvio y banal, es en lo que consiste, precisamente, el lado pasivo de la lectura. Es más, si no fuese así, si la mayor parte de la lectura no fuese mecánica e inconsciente, difícilmente se aprendería a leer; la lectura exigiría tales capacidades extraordinarias que nadie leería; requeriría un esfuerzo que sobrepasaría en mucho las capacidades de las que disponemos. Si cada lector se hiciese una idea propia de la lectura, si se leyese a la manera de cada cual, no habría ninguna convergencia temática. En la lectura no sucede nada esencial parecido a una infinidad de interpretaciones. Casi todos leemos de la misma manera. Salvo un extravagante, no hay nadie que lea los libros, por poner un caso, del final al principio, leer todas las letras de libro del revés (*******). La inconsistencia de semejante extravagancia indica lo contrario. Que se lea de izquierda a derecha y línea a línea no afecta a lo esencial de la lectura; las disposiciones imaginativas que la lectura desencadena tienen más que ver con la lógica y un orden en los términos en juego que con arbitrariedades y hábitos de cada cual.

    (****) Puede que lo que digo suene irónico en el filósofo del pesimismo, un tipo de pesimismo que no es una postura ante la vida que se vive; la psicología no tiene aquí ningún interés filosófico. Mejor visto, es lo que hay, que, en esencia, no hay sino nada. Empero, el aspecto que más aprecio de la filosofía de Schopenhauer es el ético, su idea de la compasión.

    En la crítica habitual que se hace de la compasión en la filosofía de Schopenhauer han pesado mucho las opiniones de los dos filósofos de los que acabo de hablar, Nietzsche y Heidegger. La cuestión es mucho más sencilla; bastaría con preguntarse si la ética llegaría ser de no haber un sentimiento primario tal como la compasión y la aprensión de los afectos ajenos (********).

    (*****) Schopenhauer tenía más interés por la filosofía que por hacerse un sitio en el mundillo filosófico. Todo lo histórico, para él, no era más que cháchara y falsedad. “Fragmentos sobre historia de la filosofía”, que es su punto de vista sobre la historia de la filosofía, era sólo un capítulo de su obra filosófica menor, "Parerga y Paralipómena", la que destinó al público no especializado.

    (******) La posteridad está tan ahí en el tiempo como el pasado. La única diferencia de importancia es la propensión a mirar al pasado y asentarnos en él (*********); fuera de esto, el tiempo es un continuo mirar hacia delante, no hacia atrás.

    (*******) Se podría leer de izquierda a derecha perfectamente (**********). Al ver el mundo y los objetos que hay en él, salvo un caso patológico, no lo vemos hacia la derecha o hacia la izquierda. Ver, que es imprescindible para leer, tiene la realización de sus valores consigo, si veo ésto o lo otro y si veo así o asá; esto es, sus valores posibles están implícitos aunque no siempre se desarrollen y sean conscientes. No hay valores posibles que no tengan una dependencia primaria, los opuestos básicos de los que deriva la posibilidad.

    (********) Su importancia no está en que sea de los otros, una oposición que no es primariamente abstracta, sino en lo vacío de uno mismo y ese "referir-se a sí" (***********).

    Schopenhauer aclara su posición históricamente, se opone a una moral abstracta y, especialmente, al imperativo categórico.

    (*********) Sin lo que no habría eso que hace posible conocer y en lo que, en un impulso afilosófico, nos movemos como pez en el agua.

    (**********) Leer al revés de la manera habitual no debiera ser problemático. Si se lee un texto del derecho, y se lo contrapone a un espejo que lo refleje invertidamente, en principio puede haber desconcierto, pero, al poco, se comprueba una familiaridad, esto es, no resulta del todo extraño (************).

    La visión tiene cierta capacidad de no extrañarse ante lo inverso. Puede que no se reconozca bien una imagen reflejada; ahora bien, en un sentido primario, la imagen permanece estable, fija (*************). Al mirarse en un espejo, no sólo se ve el reflejo, una imagen invertida, sino, lo que es más intrigante, aunque la imagen esté en movimiento, no causa ninguna dificultad; la vista asume la forma invertida. Reconocer la imagen en movimiento al peinarse, por poner un caso problemático, no exige el esfuerzo de coordinación que pudiera pensarse desde la simplicidad abstracta y la relación problemática que tiene consigo mismo; al contrario, reconocer la imagen reflejada en movimiento es algo de lo más sencillo y natural. No hay que abstraer la imagen y aplicar sobre ella otra abstracción que la ponga al revés. Lo inverso, lo que está al revés, es una posibilidad que está en la vista. Pretender elaborar abstracciones, en lo básico, sustitutivas y, si se me permite decirlo así, negativizantes, no hace sino confundir lo que es con lo que no es, y, al contrario, lo que no es con lo que es.

    Hay un grave error en la reflexión abstractiva. En principio, puede abstraerse todo lo que es. Abstraer es una capacidad para la que estamos preparados. Sin embargo, el problema surge en cuanto se extiende lo abstraído de ese preciso momento. No hay ninguna garantía por la que lo abstracto vaya a estar a la altura del modelo que suplanta. Es decir, lo abstracto tiene una fase por la que algo que es sigue, de alguna manera, siendo, hay una correspondencia de lo abstracto con lo que es. Es, en esencia, algo que no-es, un complejo del que no logra desprenderse jamás.

    (***********) Schopenhauer despreciaba el filosofar verbal al que el alemán conducía irreflexivamente. Hegel no sólo hacía lo contrario, sino que fue uno de sus principales legados. No debe resultar extraño que las filosofías que abusan del lenguaje, sobre todo si están escritas en alemán, no simpaticen con él. Algunas de ellas hicieron mucho más que filosofar en alemán y crear todo tipo de extravagancias e indecencias verbales, sino que postulaban que no se podía hacer filosofía sino en alemán.

    (************) Una no-extrañeza indispensable para toda noción reflexiva de la sensibilidad. No es una noción compleja, esto es, que se vaya a ella desde lo simple. La negación de lo extraño no es verdaderamente negativa, no se niega nada que no esté afirmado y que el lenguaje niega desde la repetición de un error.

    (*************) La imagen permanece durante el movimiento. A pesar de que el movimiento no deje de ser, la imagen tiene capacidad de persistir ante su no-ser.

    Veo tal, a. No-a es a contrapuesto a sí mismo. No-a, visto así, estaba en a como una posibilidad alcanzable a priori, esto es, sin el auxilio de la experiencia de no-a. No-a, por tanto, estaba en a. Sin embargo, la extensión de a, no-a realizado, no es negativo sino inesencialmente; es otro que a con independencia de a. Por muy parecido que sea a a es, propiamente, b, lo positivo de no-a.
    Última edición por ALBERTO RODRIGUEZ-SEDANO; 21/05/2018 a las 07:13

  2. #2
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    Predeterminado Re: Filosofía y gilipolleces

    bueno generalizando , creo que ninguna filosofía es *******da o gilipollez , simplemente hay posiciones de pensamiento de cada uno , de ahí nace la dialéctica no _?, el debate siempre va a existir , sin embargo yo respeto la posición filosófica sostenida por que a través de esa posición bien sea acertada o fallida , se puede aprender mas .

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