Con el primero he recordado dos paseos mágicos,en el acantilado de una playa del norte,la hierba crecida hacía olas y nuestra juventud en la altura, se tiraba al vacío desafiando la fuerza de la tierra ,el mar intentaba alcanzarnos,el aire sujetaba nuestros cuerpos con su fuerza.Impetuosa juventud,desafiamos los tres elementos y sentimos fuego.
El segundo en Daroka atravesamos una mina ,una obra hidráulica,hacía calor ,contemplando y andando ,los anchos muros ,la gran altura ,como me iba a quejar, yo solo andaba y ellos lo habían hecho con sus manos, yo solo andaba entre cascotes empézaba a no acabarse,los pasos subian el tono y oscurrecían el tramo,ibamos por la mitad.Aligeramos el paso y al cabo de un rato por fin la luz .Respiraríamos un poco para coger aliento,debíamos volver. Pero un camino de zarzas de la edad media, enrevesadas llenas,pero llenas de moras gigantes,dulces,hermosas.Me pinchaba y no me importaba,no paré hasta no poder,cuantas más comía, más alegre me sentía fué maravilloso.A la vuelta le sonreí a las paredes,!que callado lo tenían !
Con el segundo me he reido muchísimo y la verdad soy mujer, pero me he visto reflejada.
Me alegro de leer,sentir,recordar . gracias

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