
Iniciado por
Mario Enrique Bruzzone
Espero que por mi participación en este Foro hayan podido comprobar, que si bien puedo asegurarles que no tengo duda alguna de la existencia de Dios, también estoy plenamente convencido de que en muchos relatos bíblicos existen aspectos que no pueden serles adjudicados al Buen Padre Celestial.
(...) El relato de lo acontecido en varios episodios de “sublevaciones populares” —que me atrevo a denominar como macabros— tanto el de la destrucción de Coré, Datán, Abirón y otros, ocurridas a veces mediante fuego, y otras al abrirse la tierra y tragarse a todos (incluidos los "chiquitos") como también la que sufrió un sinnúmero de miembros del pueblo hebreo durante una plaga, que logra ser finalmente dominada gracias a la oportuna intervención del bueno de Aarón con un incensario en la mano (por supuesto, ¿cómo podría faltar en semejante hecho la “ceremonia”, o tal vez deberíamos decir mejor la “magia”?) quien cumpliendo con el mandato recibido del todavía más bueno de Moisés, logró detener la “justa ira del Ángel de Dios”. En fin, pobre Dios, las cosas que te enchufamos los hombres (Num. Cap. 16 y siguientes).
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