¿Qué
es el espíritu?
La Biblia dice que cuando alguien muere, “sale su espíritu, él vuelve a su suelo” (Salmo 146:4). ¿Significa esto que un espíritu incorpóreo literalmente parte y sigue viviendo después de la muerte? Lo que dice el salmista a continuación elimina tal posibilidad: “En ese día de veras perecen sus pensamientos” (“se desvanecen todas sus ideas”, Salmo 145:4, Salterio español [146:4, NM]).
Por consiguiente, ¿qué es el espíritu, y en qué sentido “sale” de la persona en el momento de la muerte?[ El significado primario de las palabras traducidas en la Biblia por “espíritu” (hebreo, rú·aj; griego, pnéu·ma) es “aliento”. De ahí que, en vez de “sale su espíritu”, la versión Reina-Valera (revisión de 1960) utilice la expresión “sale su aliento” (Salmo 146:4).
Pero el vocablo espíritu implica mucho más que el aliento o la respiración. Por ejemplo, Génesis 7:22 dice respecto a la destrucción de la vida humana y animal en el diluvio universal: “Todo lo que tenía activo en sus narices el aliento de la fuerza [o espíritu; hebreo rú·aj] de vida, a saber, cuanto había en el suelo seco, murió”. De manera que espíritu puede referirse a la fuerza de vida que está activa en todas las criaturas vivas, tanto humanas como animales, y que se sostiene mediante la respiración.
Entonces, ¿por qué dice Eclesiastés 12:7 que cuando la persona muere “el espíritu mismo vuelve al Dios verdadero que lo dio”? ¿Significa esto que el espíritu literalmente viaja por el espacio hasta la presencia de Dios? No, tal idea no está implícita. Puesto que el espíritu es la fuerza de vida, “vuelve al Dios verdadero” en el sentido de que toda esperanza de vida futura de la persona depende por completo de Dios. Solo él puede devolver el espíritu, o fuerza de vida, a una persona, y así hacer que viva de nuevo (Salmo 104:30). Pero ¿se propone Dios hacer tal cosa?
“Se
levantará”
En el pueblo de Betania, situado a unos tres kilómetros al este de Jerusalén, María y Marta lloraban la muerte prematura de su hermano Lázaro. Jesús compartía su sentimiento, pues tenía afecto a Lázaro y a sus hermanas. ¿Cómo podía Jesús consolar a estas mujeres? No contándoles ninguna historia enrevesada, sino diciéndoles la verdad. Dijo sencillamente: “Tu hermano se levantará”. Luego fue a la tumba y resucitó a Lázaro, devolviendo la vida a un hombre que había estado muerto cuatro días (Juan 11:18-23, 38-44).
¿Se sorprendió Marta porque Jesús le dijera que Lázaro se ‘levantaría’? Parece que no, pues respondió: “Yo sé que se levantará en la resurrección en el último día”. Ya tenía fe en la promesa de la resurrección. Jesús entonces le dijo: “Yo soy la resurrección y la vida. El que ejerce fe en mí, aunque muera, llegará a vivir” (Juan 11:23-25). El milagro de la resurrección de Lázaro sirvió para fortalecer su fe y dio fe a otras personas (Juan 11:45). Pero ¿qué significa exactamente el término resurrección?La palabra resurrección traduce el vocablo griego a·ná·sta·sis, que significa literalmente “acción de ponerse de pie (levantarse) de nuevo”. Los traductores hebreos del griego han traducido a·ná·sta·sis por una expresión que significa “reanimación de los muertos” (hebreo, teji·yáth ham·me·thím). Así pues, la resurrección implica levantar de su estado inanimado a la persona que ha muerto, devolviéndole y reactivando su personalidad.
Puesto que su sabiduría es infinita y su memoria perfecta, Jehová Dios puede resucitar fácilmente al individuo. Para él no es difícil recordar la personalidad que tenía antes de morir: su modo de ser, sus vivencias y todos los demás detalles de su identidad (Job 12:13; compárese con Isaías 40:26). Además, como muestra la experiencia de Lázaro, Jesucristo tiene tanto el deseo de resucitar a los muertos como el poder para hacerlo (compárese con Lucas 7:11-17; 8:40-56). De hecho, Jesucristo dijo: “Viene la hora en que todos los que están en las tumbas conmemorativas oirán su voz [la de Jesús] y saldrán” (Juan 5:28, 29). En efecto, Jesucristo prometió que todos los que están en la memoria de Jehová resucitarán. La Biblia indica claramente que el alma muere y que el remedio para la muerte es la resurrección. Pero miles de millones de personas han vivido y han muerto. ¿Quiénes, de todas ellas, están en la memoria divina, aguardando la resurrección?
Los que han llevado una vida recta por ser siervos de Jehová resucitarán. Pero ha habido millones de seres humanos que han muerto sin haber demostrado si obedecerían o no las normas justas de Dios, ya que no conocían sus requisitos o no tuvieron suficiente tiempo para efectuar los cambios necesarios. Estos también están en la memoria de Dios y serán resucitados, pues la Biblia promete: “Va a haber resurrección así de justos como de injustos” (Hechos 24:15).
El apóstol Juan tuvo una visión emocionante de personas resucitadas que estaban de pie delante del trono de Dios. Parte de su descripción escrita dice: “El mar entregó los muertos que había en él, y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos, y fueron juzgados individualmente según sus hechos. Y la muerte y el Hades fueron arrojados al lago de fuego. Esto significa la muerte segunda: el lago de fuego” (Revelación 20:12-14). ¿Nos damos cuenta de lo que esto significa? Todos los muertos que están en la memoria de Dios serán liberados del Hades, o Seol, la sepultura común de la humanidad (Salmo 16:10; Hechos 2:31). A continuación, “la muerte y el Hades” serán arrojados al llamado “lago de fuego”, un símbolo de destrucción total. La sepultura común de la humanidad dejará de existir.


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