La remoción del nombre
Sin embargo, para este tiempo la apostasía que Jesús había predicho había adquirido forma, y el nombre, aunque aparecía en ciertos manuscritos, se fue usando con frecuencia cada vez menor (Mateo 13:24-30; Hechos 20:29, 30). Con el tiempo, muchos lectores ni siquiera reconocían lo que era, y Jerónimo informa que en su tiempo “ciertos ignorantes, debido a la similitud de los caracteres, cuando hallaban [el Tetragrámaton] en libros griegos, acostumbraban leer ΠΙΠΙ”.
En copias posteriores de la Septuaginta el nombre de Dios fue removido, y en lugar de éste se pusieron palabras como “Dios” (Theós) y “Señor” (Kyrios). Sabemos que esto sucedió, porque tenemos fragmentos primitivos de la Septuaginta que contienen el nombre de Dios y copias posteriores de estas mismas partes de la Septuaginta en las cuales el nombre de Dios ha sido quitado.
Lo mismo sucedió en el “Nuevo Testamento”, o las Escrituras Griegas Cristianas. El profesor George Howard pasa a decir: “Cuando la forma hebrea del nombre divino fue eliminada para favorecer sustitutivos griegos en la Septuaginta, también fue eliminada de las citas de la Septuaginta hechas en el Nuevo Testamento. [...] No pasó mucho tiempo antes de que para la iglesia gentil el nombre divino fuera un nombre perdido, excepto en cuanto estuviera reflejado en los sustitutivos en forma contraída o fuera recordada por eruditos”.
Por eso, mientras los judíos rehusaban pronunciar el nombre de Dios, la iglesia cristiana apóstata se las arregló para quitarlo por completo de los manuscritos en griego de ambas partes de la Biblia, así como de versiones en otros idiomas.
Se necesita el nombre
Con el tiempo, como ya hemos visto, el nombre fue restituido a muchas traducciones de las Escrituras Hebreas. Pero ¿qué hay de las Escrituras Griegas? Pues bien, traductores y estudiantes de la Biblia llegaron a darse cuenta de que sin el nombre de Dios se hace muy difícil entender debidamente algunas partes de las Escrituras Griegas Cristianas. El restituir el nombre ayuda en gran medida a aumentar la claridad y comprensión de esta porción de la Biblia inspirada.
Por ejemplo, considere las palabras de Pablo a los romanos, como aparecen en la Versión Popular: “Todos los que invoquen el nombre del Señor, alcanzarán la salvación” (Romanos 10:13). ¿El nombre de quién tenemos que invocar para alcanzar la salvación? Puesto que suele hacerse referencia a Jesús como “Señor”, y un texto bíblico hasta dice: “Cree en el Señor Jesús, y serás salvo”, ¿deberíamos llegar a la conclusión de que Pablo aquí estaba hablando acerca de Jesús? (Hechos 16:31, Versión Popular.)
No; no deberíamos llegar a esa conclusión. Una referencia al pie de la página con relación a Romanos 10:13 en la Versión Popular nos remite a Joel 2:32 en las Escrituras Hebreas. Si usted investiga esa referencia, hallará que en realidad Pablo estaba citando las palabras de Joel en su carta a los romanos; y lo que Joel dijo en el hebreo original fue: “Todo el que invoque el nombre de Jehová escapará salvo” (Traducción del Nuevo Mundo). Sí, aquí Pablo quiso decir que debemos invocar el nombre de Jehová. Por tanto, aunque tenemos que creer en Jesús, nuestra salvación está estrechamente enlazada con un aprecio apropiado del nombre de Dios.
Este ejemplo demuestra cómo la remoción del nombre de Dios de las Escrituras Griegas contribuyó a que en la mente de muchas personas surgiera una confusión en cuanto a Jesús y Jehová. ¡Sin duda alguna contribuyó en gran manera al desarrollo de la doctrina de la Trinidad!
[Fotografías]
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El nombre de Dios en una iglesia de Menorca, España;
en una estatua cerca de París, Francia;
y en la Chiesa di San Lorenzo, Parma, Italia
[Ilustracción]
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Nombre de Dios en Novara (Italia)



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