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Tema: La claridad y la oscuridad de la verdad

  1. #1
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    Predeterminado La claridad y la oscuridad de la verdad

    Hace años leí una obra de Ortega y Gasset llamada ¿Qué es filosofía? en la que decía una preciosa frase que he leído posteriormente en otras obras suyas y en textos de otra gente. La frase decía: “la claridad es la cortesía del filósofo”. Entonces sabía yo muy poco de filosofía, pero intuí que la filosofía no tenía nada que ver con la claridad.

    El filósofo que más ha influido en mí ha sido Arthur Schopenhauer. Si uno lo lee se da cuenta de que es un filósofo muy claro y también uno de los mejores escritores que ha dado la humanidad.

    Cuando un filósofo se hace muy claro es que cree que trata con la verdad. Defiendo que eso es una tontería nada filosófica. Su límite intrínseco es el fundamento de su necesaria falta. De verdad, por tanto, nada. Verdad es la incomprensión de su tiempo y su inacción.

    La filosofía más profunda que conozco, la kantiana, no es nada clara; es complicadísima. Una prueba de ello es la labor casi imposible de traducir sus textos. Cuando empecé a aprender alemán cometí la barbaridad de ponerme con textos de Kant en su idioma original. ¡Dios santo!. Las ideas de ese hombre no caben en ningún lenguaje. Si se entiende a Kant no se dirá que es claro. Cuando se ve con claridad sus ideas se sabe que no son verdad sino problemáticas; hacen oscura su verdad. Podría traer textos suyos y explicarlos desde otras obras suyas que los harían aún más oscuros. Esa agobiante misión es la filosófica. De claridad, pues, nada.

    Hay una costumbre muy arraigada que consiste en explicar lo que dijeron los filósofos. En la escuela logran que la gente odie la filosofía de esa manera. Quienes estudian la carrera de filosofía tienen una versión avanzada de esto mismo.

    La filosofía no es nada clara. Cuando la filosofía es buena es confusa y muy problemática. Por ello la lógica y las matemáticas son accesorias en filosofía y no la filosofía misma.

    La pretensión de verdad es algo obsesivo en casi todos los pensadores. No puedo sino alegrarme del día que miré con desprecio la verdad. Exactamente, la vi ridícula.

    La aclaración de este disparate habitual en mis textos es, más que la exhibición de su insensatez, una muestra de su traviesa verdad. La verdad es una condición que persigue la proposición; se pretende hacer próximo lo que se dice a aquello que se puede decir. El criterio de que algo es blanco cuando y sólo cuando es blanco es una tontada. Desde un mínimo análisis fenomenológico del tiempo de su proposición es falso. Sólo es verdad en el campo inteligible de la proposición, cuando no tiene relación con el contenido inmediato de la experiencia, esto es, todo aquello que le puede dar sentido a su abstracción.

    Las ideas más interesantes que he tenido en mi vida no estaban nada claras, y las que considero más importantes de ellas siguen siendo muy oscuras. Si alguien espera claridad cuando hablo de ética le recomiendo que no me lea.

    La claridad es una herramienta retórica y no filosófica. Si bien Ortega y Schopenhauer son dos pensadores muy estimables y tienen dos estilos literarios dignos del prestigio que han logrado, la importancia de sus ideas trasciende con mucho su claridad.

    He leído muchas obras de Ortega, pero no me gusta su filosofía. Su claridad es un atajo. Para que Ortega sea interesante hay que desmontar filosofías que van desde Platón a Nietzsche. Hablar de claridad en ese sentido es una burla al lector. Nada que merezca la pena decir en filosofía puede ser claro.

    El pensamiento de Schopenhauer es uno de los más fértiles de cuantos conozco. Su claridad no tiene más valor que didáctico y estilístico. El mayor interés de su pensamiento nunca está puesto por delante, en claro. Su voluntad es una continua deformación del sentido posible de la verdad.

    La verdad es una condición inteligible que no dice nada por sí sola; es, pues, ridícula por sí sola. Ándense con cuidado con ella.
    Última edición por ALBERTO RODRIGUEZ-SEDANO; 28/07/2009 a las 06:39

  2. #2
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    Predeterminado Respuesta: La claridad y la oscuridad de la verdad

    La verdad es una condición inteligible que no dice nada por sí sola; es, pues, ridícula por sí sola. Ándense con cuidado con ella.

    Y así la mentira, lo contrario a la verdad, se puede materializar, concretar en los hechos y actos de la realidad, en virtud de la construcción, imposición, trascendencia y violencia de lo verbal.

    Y si; como es costumbre, se suele asociar, lo real, lo concreto como lo verdadero, una verdad, realidad que no se puede negar, desacreditar, como falsa (ya que subyace ahí).
    Al imponerse la mentira, concretarse, como realidad, al materializarse y hacerse real, como la verdad, pura y desnuda, existente y dominante.

    Me pregunto donde queda , o donde subyace , la falta de realidad , sin forma y sin poder, de una supuesta verdad sin realidad, negada dominada, silenciada por la mentira, vencida conquistada por el verbo.

    Esto hace a la complejidad de toda discusión sobre todos los conocimientos y temas, que fundan o en función por los que se funda, concreta, establece lo real.

    Contaríamos con una supuesta libertad de producir y sostener, materializar en los hechos, en lo real, la realidad que nos apetece, idealizamos y planificamos, mas allá y en función aun de los términos y los calificativos de verdadero o de falso.

    Si no se puede confiar en lo real ya que lo real, en suposición, puede obedecer, a una materialización, manipulación, interesada, mentirosa, artificial, y / o humana.

    La materialización en los hechos, de la producción y materialización de una situación, una realidad X... habla de la capacidad productiva, generativa de realidad, por la acción participación en ello del hombre.

    Discutir sobre sus formas, modelos, estados, ocurrencia y producción, es algo realmente complejo y difícil.

    Ya que la fuerza y los poderes materializados, concretados, como tales (verdaderos) sobre la realidad juegan y pesan en el dominio, en el diseño, en la acción, creación y decisión de los propios creadores, es decir, la realidad creada, materializa, tiene mucho peso sobre los propios autores de la realidad que se genera y produce, y que posteriormente, ritualmente se reproduce.

    Se vive, padece y sufre, una realidad concreta, real, impuesta, tanto que materializada en los hechos, como lo verdadero, la ritualizacion y reproducción de lo real, que no se puede negar, supuestamente trascender, superar, en tal caso como contradicción y negación de lo real, de lo supuestamente verdadero, saboteando por la negación, la fuerza y la violencia privativa del triunfo de los otros.

    Como puedes entender estimado Alberto descreo tanto de la verdad como de la mentira en si mismas, como construcción independiente, ajena, a su autores creadores, tanto como de otras cosas muy cruciales, pienso que como tales, son productos creados y establecidos, por la mente y la intención mental de unos sobre otros.

    Como herramientas para la producción creación, como determinación y anulación por la violencia mental de otras mentes. El fenómeno de la castración que unos animales ejercen sobre otros para poder doblegarlos en su poder, cosas que se crean sostiene, se utilizan, emplean, aplican, para generar y determinar a su misma vez, como imponerle a otros, una forma de realidad, condena, como una verdad, de la que no podrán salir escapar.

    Decretándose desde la vedad, la realidad de los vencedores la verdad que se a de imponer y respetar como la ley, como una revelación de la incuestionable dominación y explotación de un pueblo por otro, de una comunidad por otra, de una civilización por otra, etc., es decir para anular negar la creatividad, las posibilidades creativas, productivas, generativas, de realidad, de otros hombres, otras comunidades, otros pueblos, por el peso político de la realidad, verdad, de los vencedores, que por su acción determínate, crean una realidad sobre los vencidos.

    De aquí que se haya empleado y utilizado o aun se siga empleando utilizando la idea de verdad, una verdad independiente, como justificación de unos sobre otros, como estigma de sanción y anulación, para justificar la irracionalidad, la violencia.

    Dándole a la supuesta verdad independiente y objetiva un carácter académico, elitista, científico, justificado por la lógica y la razón de la fuerza y la violencia de los triunfadores, abalados por la nobleza de la estirpe de sus pensadores.

    Es un gusto como siempre Alberto encontrar gente que se cuestione sobre todos estos problemas. Un abrazo

  3. #3
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    Predeterminado Respuesta: La claridad y la oscuridad de la verdad

    Eduardo, me alegra leerte de nuevo.

    El problema es que la categoría de verdad está endiosada; hemos hecho de la verdad una obsesión mítica. Hay muchas metodologías en nuestra vida que se sustentan en un requisito de verdad, y otras muchas no; y un análisis de esto nos podría lleva a dos cosas: una, que la verdad no es una primacía, no es un fin en sí mismo que trascienda las cosas por su mera expectativa; y que la verdad no es más que un objeto entre otros muchos. El tiempo conceptual tiene una deuda histórica con su urgencia y no con su verdad; ha desarrollado ajustes milimétricos con su objeto, y lo común de su urgencia no es reducible a un concepto universal que nunca lo puede abarcar absolutamente como verdad; es, como se ve, un delirio sobre su falsa primacia del sentido. Su lógica no se hace estricta, incondicional, con una forma definitiva de ver el mundo que no tenga en cuenta la posible razón que se adapte a su ampliación. Su psicologismo es el delirio de la propiedad como sustento de una ideología privada, monadológica, o , como vengo a decir, ensimismada. No tiene más importancia que se llame verdad, psique, ciencia, Dios o sistema legal y económico; todo crece, trasciende, de una misma raíz. He sido claro en este sentido: el significado se amplía mayormente en el otro y no en la verdad; la proximidad es una categoría plástica que se adapta a la ampliación con la que se hace próxima, esto es, su urgencia. Desde mi fenomenología del concepto solidario, la verdad ha perdido su primacía; se ha visto sodomizada por una lógica que, ahora sí, trasciende; y, no en vano, puse explícitamente sexo en el lenguaje.

    La verdad, la síntesis diversa del mundo en una reducción a las posibilidades de la razón, el complejo y oscuro sintético a priori, es una forma gradual que, en el avance que determina su verdad, se hace, a su vez, distante de lo que daba contenido a su tiempo, aquel que urge y justifica en primer plano que las cosas sean algo, y no, por cierto, sólo verdad. La sinteticidad a priori era una deducción de la razón del mundo en las cosas, la suposición ontológica de un fundamento de la verdad como condición a priori del mundo.

    En mis últimos temas he mostrado que es algo insuficiente, absurdo, nihilista e intrínsicamente inmoral. O sea, que de la oscuridad de la verdad, su negativo en la conciencia, se descubre la falta, aquello con lo que se hace posible la trascendencia.

    Un saludo
    Última edición por ALBERTO RODRIGUEZ-SEDANO; 21/07/2009 a las 06:24

  4. #4
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    Predeterminado Respuesta: La claridad y la oscuridad de la verdad

    Veamos el juego especulativo en el que se mueve el delirio. El conocimiento, el supuesto que precipita su episteme y lo erige en ontología, la forma de ser de las cosas, hace continuo su supuesto a base de reproducir las condiciones ontológicas; se hace de la ontología la continuidad absoluta. Las condiciones ontológicas son metafísicas, especulativas en torno a un modo de ser de las cosas, el que hemos visto absoluto. Pero el ser es el gran vacío, la cópula que dice nada sobre todas las cosas, esto es, al ser vacío no dice nada. Podemos, no obstante, dar un contenido propio al discurso del ser basándonos en la aprioriedad de la verdad, un sentido posible del ser con independencia de lo que se diga del mismo, su intelección. El sentido positivo de la intelección es innegable; está en el mismo decir, pues es la forma que sustenta el propio pensar. En el decir está, además de lo que se diga, el decir mismo, esto es, que se pueda concebir el decir mismo con independencia de lo que se diga. Las condiciones inteligibles no son evidentemente fenoménicas porque son trascendentales; superan el límite fenoménico de lo que se dice al no estar sujetas a la misma limitación. Pero la trascendencia es acción posible de verdad, y no la verdad misma. El efecto ideológico de la trascendencia es una condición formal del fenómeno en la ampliación de su tiempo fenoménico al inteligible, lo que llamé fenómeno de la precipitación, la crítica del noúmeno.

    En la intelección no hay tiempo, se dirá, pues al no ser una condición del fenómeno, su sentido interno, su simismo, no es el que marca la limitación. ¿Quién lo marca entonces?. Su verdad, la condición límite de la concepción de las cosas, la cosa en sí. Pero hay una interpretación desmadrada de este crucial asunto. La cosa en sí no es una cosa que sólo se conciba, sino que está condicionada por aquello que podemos decir, lo que le da contenido y determina en ese cambio del mero ser al ser con contenido.

    Pero damos un paso en la crítica en los dos sentidos mencionados: la intelección no es sólo por sí misma, vacía, pues; y hay condiciones que pesen más que ella. En la dialéctica entre la intelección y su contenido se da la trascendencia; pero la crítica, justamente, lo que hace es ponerla a prueba, cuestionar su primacía.

    La intelección de la verdad mantiene la primacía sólo ante una crítica superficial. Es evidente que el decir pretende decir verdad; lo contrario es autocontradictorio; pero su contradicción es lógica, formal, inteligible, y no cuestiona la proximidad que da contenido a la acción de trascender. El tiempo intelectivo es condición no fenoménica y, por tanto, abstracta, y ello lleva a que su abstracción intelectiva sea sustracción y negación de su acción; la intelección se cree a sí ingenuamente en una positividad que se ha mostrado intrínsecamente insuficiente. Un análisis fenomenológico del contenido dice lo siguiente: la intelección por sí sola es una condición formal que sustrae la proximidad del contenido; y su acción, al abstraer el margen de su tiempo, se precipita, como se vio, sobre un vacío que carece de la forma con la que ampliar su concepto. La intelección se concibe a sí misma, y se precipita con la extensión inductiva de su forma como si fuese incondicional, como si fuese verdad a priori y no limitada a su inducción. De verdad, por tanto, nada; no es más que un margen de su acción, y no su absoluto.

  5. #5
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    Predeterminado Respuesta: La claridad y la oscuridad de la verdad

    Estimado Alberto te pido comprensión por las demoras en esta interesante interacción con el tema de la verdad, y la presunta oscuridad de donde emerge el pensamiento filosófico, hoy por hoy muy devaluado. Te cito unos fragmentos relacionado con el tema;
    ( como quien echa leña al fuego)

    Así como el iluminismo expresa el movimiento real de la sociedad burguesa en general bajo la especie de sus ideas, encarnadas en personas e instituciones, del mismo modo la verdad no es sólo la conciencia racional sino también su configuración en la realidad. El miedo característico del auténtico hijo de la civilización moderna de alejarse de los hechos, que, por lo demás, desde que son percibidos se hallan ya esquemáticamente preformados por las costumbres dominantes en la ciencia, en los negocios y en la política, es idéntico al miedo respecto a la desviación social.


    Tales costumbres determinan incluso el concepto de claridad (en la lengua y en el pensamiento) al que arte, literatura y filosofía deberían hoy adecuarse. Este concepto -que califica de oscuro y complicado, y sobre todo de extraño al espíritu nacional, al pensamiento que interviene negativamente en los hechos y en las formas de pensar dominantes- condena al espíritu a una ceguera cada vez más profunda.

    El hecho de que incluso el reformer más honesto, que recomienda la renovación de un lenguaje consumido por el uso, refuerce -al hacer suyo un aparato categorial prefabricado y la mala filosofía en que éste se sostiene- el poder de lo que existe, ese mismo poder que querría quebrantar, forma parte de la situación sin camino de salida. La falsa claridad es sólo otra forma de indicar el mito. El mito ha sido siempre oscuro y evidente a la vez, y se ha distinguido siempre por su familiaridad, lo que exime del trabajo del concepto. (Max Horkheimer & Theodor Adorno. Dialéctica del Iluminismo)


    Yo creo que tenemos que asumir la verdad de este nuestro mundo, de esta nuestra civilización, de esta nuestra construcción histórica, fundada en el dominio y la explotación, una vedad como una gran realidad, sostenida y materializada en los hechos de su dinámico y pujante desarrollo. (Para negar su realidad ante la riqueza de otras posibles subyacentes a nuestras capacidades.)

    Ponderado este como un constante progreso, avance, movimiento en su realización, sobre la depreciación y reducción, como sobre la depredación y contaminación, el cambio y la transformación, la desvirtuación de toda forma de organización, en el sentido de la manipulación de los medios y las posibilidades vivientes, en que tiene lugar la necesidad de la realización de nuestra vida, experiencia, visión y criterios valorativos, sobre al misma.

    Progreso fundado en las técnicas, de todos los conocimientos, las metodologías, que se fundaron y desplegaron en la misma medida y dirección del éxito conquistado por la explotación, el desconocimiento ciego, que no concede ningún valor, a cientos de miles de años de evolución, que no conoce de otros objetivos , otras intenciones, otras posibilidades, de otros modos de erguirse en la organización de otro mundo, es decir de otros objetivos distintos a la depredación y reducción mantenida por la pujante explotación.

    De aquí que el sostenido y prolongado desarrollo de nuestra “exitosa” civilización, sea totalmente ciego a tales posibilidades.
    Es que por otro lado atendiendo a la lógica y los criterios de los parámetros en que se mide y juzga el avance de su desarrollo, un cambio de tal espíritu, de tal intención implican el fin, la muerte, la transformación, la rotura, con todos los criterios y las categorías instrumentales, valorativas, de tal desarrollo, de tal mentado progreso.


    De aquí que se auto cuide, en una forma de auto inmunización, en procura de la persecución de su objetivos y fines, de los nefastos pensadores a contra mano.
    Y que tenga a buen proceder anular cualquier pretensión, desatino que por accidente pueda emerger.

    Son múltiples los mecanismo, las tecnicaza, las metodologías, para ahogar, he impedir la emergencia embrionaria, de otro ser, pensamiento, que puedan auto fundarse, en sus entrañas, en función de otros objetivos organizativos.

    Los exitosos procesos organizativo productivos de la mecánica y consolidación de la ponderosa sustentación de su ser, descansan en una forma de comunicación, geneática de su gramática organizacional y trascendental.

    Pensar distinto es romper con toda, o mucha parte, de su codificación, intentando maliciosamente, subversivamente, alterar la propagación, como los alcances de la infiltración y articulación de su programación, operando otras posibilidades.

    Intentando promover gatillar o meramente alentar una presunta mutación, a través de variaciones de los sentidos y significados de su correcta razón, he inequívoca dirección organizativa, en el curso del progreso de su intención.

    De aquí que el ser de nuestra sociedad se auto precie como el único ser verdadero, real, ante la inexistencia de ningún otro, como el único posible, y todo lo que caiga por fuera de el, o vaya mas allá de tal verdad, es decir, la verdad avalada de su objetiva materialización, organizada en los hechos, son falsas y metafísicas suposiciones de algún trasnochado, malcomido malicioso, que profesa oscuros intenciones como utópicas posibilidades desde su nada.


    La verdad
    como realidad (Platón
    Aristóteles)

    "Verdadero" es lo que permanece, lo inmutable, lo que siempre es de la misma manera. Lo cambiante es meramente aparente. La verdad es la idea (Platón) o la forma (Aristóteles) que se halla oculta tras el velo de la apariencia. Ella es lo realmente real, lo que más merece el nombre de "ser".

    La verdad como adecuación del intelecto a la cosa. (Aristóteles)

    Un enunciado es verdadero si lo que dice se corresponde con aquello de lo que se habla, si hay "adecuación del intelecto a la cosa", entendida esta última de un modo realista, como la cosa en sí, existente más allá del sujeto e independiente de él.



    El "trascendental" Verdad (Tomás de Aquino)

    Considerado en relación al intelecto, todo ente es verdadero. En este sentido decir que algo "es" o decir que "es verdadero" es lo mismo. "Verdad" y "ser" se equiparan. Por eso se dice que "verdad" es uno de los "trascendentales" del ser. A esta acepción del término verdad se la denomina "verdad metafísica" o "verdad ontológica".

    La verdad "lógica" (Tomás de Aquino)

    A la verdad entendida como "adecuación del intelecto a la cosa" los medievales la denominan "verdad lógica".

    La verdad
    como evidencia (Descartes )

    El intuicionismo racionalista, buscando un conocimiento seguro, rechaza como falso todo lo que no se presente a la conciencia con una certeza absoluta. Su verdad modélica es la afirmación «Pienso, existo» de Descartes, que no se apoya en un razonamiento sino en una intuición clara y distinta que le otorga una evidencia inmediata.

    La verdad como construcción del sujeto (Kant )

    El objeto de conocimiento, el fenómeno, es construido por el sujeto a partir del caos de impresiones proveniente de la experiencia. El sujeto posee a priori (antes de la experiencia) formas puras de la sensibilidad (espacio y tiempo) y categorías vacías del entendimiento (substancia-accidente, causa-efecto, etc.) y con ellas ordena los datos caóticos de los sentidos. La verdad es intramental y la cosa en sí ("la verdad metafísica", referida al noúmeno) permanece incognoscible.

    La verdad como adecuación entre lo mentado y lo dado (Husserl )

    La verdad es la adecuación entre lo "mentado" y lo dado, que no es la cosa real, el ente existente en sí, sino el fenómeno. El conocimiento y la verdad se dan en un plano "trascendental" o "puro", equidistante tanto del realismo —que hace hincapié en el objeto— como del idealismo —que pone el acento en el sujeto—. La Fenomenología toma lo dado tal como se presenta al sujeto, sin pretender ir más allá.

    La verdad como utilidad (William James)

    Es verdadero lo que es "expeditivo" en nuestro modo de pensar, lo que introduce un "beneficio vital" que merece ser conservado. El concepto "verdad" se aplica a las ideas según sea su utilidad y no a los objetos: no rige en el plano metafísico.

    De todas estas definiciones la que mas empatía me despierta es la de Kant, que en si es la mas compleja, reconociendo la utilidad que han tenido y aun tienen todas las otras definiciones en relación a este orden de cosas, o en virtud de esta construcción social. Un abrazo

  6. #6
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    Predeterminado Respuesta: La claridad y la oscuridad de la verdad

    Todas esas ideas son, realmente, un desarrollo histórico. Necesitamos de cierta institucionalización de las ideas para que puedan trascender, de lo contrario trascenderían de las psiques. Defiendo que la supuesta propiedad del sustento ontológico del pensar no es ni propio ni psiquismo; es objetivo como problema, o sea, no como algo que esté ahí objetivamente como cosa sino como una relación incierta y compleja. En efecto, todo es más claro y menos confuso bajo la ideología categorial, como también el onanismo es sexo, pero no hace posible la misma complejidad. Digamos que la complejidad surge de la reunión en torno a una forma que amplía.

    Soy muy kantiano, de modo que mi posición se acerca a él, pero leo a Kant de manera muy especial haciendo extremas algunas posiciones. Kant tiene un pensamiento tan asombrosamente concebido que permite crear márgenes desde cierta contradicción, por eso dije que el pensamiento de Kant no es nada claro; cuando se lee a Kant no hay que leer a Kant sino la problemática sobre la que trataba. Anclar a Kant en la reflexión de su momento es labor de estudiantes de filosofía y no de gente con un interés más profundo en la filosofía. Kant sigue siendo algo fascinante.

    Me gusta mucho el enfoque fenomenológico pero sigo a Kant y no a Husserl. No se oponen demasiado, pero no necesito a Husserl. Por el contrario, Peirce, amigo personal de James y único pragmatista de radical importancia, es fenomenología que problematiza la verdad hasta la médula. Es un tema complejo porque el pragmatismo suena a lo que no es. Si bien James y Dewey tienen interés no son comparables a la complejidad de Kant. Peirce está en solitario en la primera línea pragmática, solito junto a Kant. Ruego que no se interprete que desmerezca a muchos pragmatistas; admiro profundamente a Quine o Goodman, incluso a James o Dewey, pero Peirce es otra cosa.

    Adorno y Horkheimer me causan rechazo. Es una obra con mucho interés, pero no puedo dejar de ver en todos los marxistas un exceso de ideología marxista. Su crítica de la sociedad es mala sociología del conocimiento; justamente, sociología que no critica el fenómeno sino la ideología que en su forma intuyen. Los hegelianos tienen la costumbre de usar la dialéctica en su interés cuando la crítica requiere formas que desfonden la propia posición. La dialéctica falla al no cuestionar la continuidad de su tiempo; cree, en un supuesto siempre problemático e insuficiente por sí mismo, que permanece continuo en su identidad, es decir, suficiente en y por sí mismo, incondicional en su verdad.

    En el tema que abrí sobre La teoría sociológica de Ortega, y otros muy sociológicos, tienes parte de mi crítica a algunas posiciones de la escuela de Frankfurt. Su interpretación de la solidaridad nos hace, en un importante sentido, incompatibles. No obstante, Apel y Habermas tienen relación con un Peirce; pero con Hegel de por medio y su interpretación historicista es difícil llegar lejos con su delirio. Mi delirio se llama concepto solidario, y no tiene más ideología que la de su acción, la condición próxima a su tiempo.

    Saludos
    Última edición por ALBERTO RODRIGUEZ-SEDANO; 28/07/2009 a las 06:59

  7. #7
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    Predeterminado Respuesta: La claridad y la oscuridad de la verdad

    En Dialéctica de la Ilustración, si no recuerdo mal, el sentido de la solidaridad era condicionado históricamente. La trascendencia era trascendencia histórica, superaba en sentido histórico; el horizonte era histórico, y la historia era la que hacía la solidaridad, el efecto que hacía sólida la conciencia. De manera que la dialéctica se hace objeto con las condiciones históricas desde las que se trasciende. Hacen de la solidaridad una consecuencia histórica, y no un plano propio de la solidaridad. La propiedad primaria y con primacía es la histórica, es decir, el tiempo trasciende por la condición formal en la que el paso del tiempo significa; significa porque el paso del tiempo es lo que trasciende la conciencia. Esto es, indudablemente, historicismo, el sentido es el histórico; el resto significa formando parte de la totalidad histórica. Todo es historia; significa por ser histórico; es el sentido holista de historia, cabalmente, historicismo. La ideología que trasciende es la que se hace histórica, y, por ello, el significado lo buscan en las condiciones históricas.

    La fascinación por Hegel de los marxistas hace dialéctica de la historia, de las condiciones históricas. Ahora bien, al igual que le resto la primacía a la verdad, no considero el historicismo sino una variante de ese credo en las primacías. La superación es fenomenología, pero la dialéctica no es sólo con la historia; es decir, el tiempo no es el simismo; el tiempo es una forma que precipita, sin duda, pero no por sí mismo, por el mero pasar del tiempo; el tiempo no significa por sólo pasar; sería un tiempo meramente formal; su trascendencia sería sólo condición del paso del tiempo, y, como es claro, se hace de la historia la totalidad. Es decir, dijimos que la verdad no era primaria, y ahora decimos que la historia tampoco. En la fenomenología del concepto el mayor significado está por ver. ¿Por qué va a ser el tiempo lo que precipita con significado propio si el tiempo es un concepto, en principio, vacío?. La historia no es por sí misma sino por aquello que la hace trascender independientemente del paso de su tiempo. Y la historia no tiene por sí misma un contenido en su inmediatez, al revés que el concepto solidario que reposa en la trascendencia de una ampliación inmediata. El lenguaje no es histórico como totalidad sino como modalidad; lo que significa del lenguaje es a quién se dice, y no que sea sólo decir. Si antes no era decir verdad, ahora no es, tampoco, decir historia. La historia no es sexo, o es una forma posible de sexo, como una postura, y no como el sexo mismo, el que mueve el ánimo con primacía en la ordenación.

    La solidaridad se pretende significativamente anterior, más primaria; supera no conforme a la propiedad del paso del tiempo, sino que supera porque tiene de suyo un significado que se amplía no en la mera historia sino en la conjunción de las conciencias que hacen de la solidaridad la trascendencia desde su síntesis, ahora, claro está, con muchas formas posibles.

  8. #8
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    Predeterminado Respuesta: La claridad y la oscuridad de la verdad

    Las condiciones lingüísticas, míticas, económicas y de poder, son históricas; algo ha condicionado su capacidad de trascendencia. La analítica social, la lógica de su término, es dialéctica en su oposición. Es decir, el sustrato social dado es dado, y por ello, es dialéctico, porque se bate con su oposición social mediante el efecto sobre el espíritu. Pero no hay espíritu como condición esencial por sí misma que no sea sociología; lo contrario a esto es simismo, psicología metafísica que se precipita en su falsa primacía. Su significado es propiedad social; no está en uno mismo sino en la relación que lo ha determinado socialmente.

    Las fuerzas sociales son enajenantes por la forma de una conciencia que las puede intuir independientemente, en este sentido, de su relación social. La relación social es a priori más significativa. La fenomenología del concepto solidario se basa en que la ampliación social permite una síntesis superior. Por ello lo social es a priori en el desenvolvimiento de su concepto; su ampliación significa positivamente. Si no hubiese concepto social no habría experiencia común comunicable. Todo sería diversidad indeterminada en la identidad de un incierto y pobre lenguaje privado. La solidaridad puede estar determinada por más condiciones que ella misma; no es socialmente definitiva sino dialéctica con su tiempo. Su propiedad es inmediata; pero no sólo simbólicamente, en un lenguaje dado, sino independientemente de él. Trasciende porque ordena la representación hacia una expectativa orgánica, sexual en la reproducción de la vida conjunta de la especie.

    El sentido de mi sexualidad es muy volitivo, pero es significativamente social porque el otro es una forma a priori con la que hacer sexo. Estamos encerrados en una reducción onanista que, si no es por el otro, difícilmente trascendería. El onanimo, insisto en ello, es sexo, pero sexo a solas, con uno mismo y sin el objeto de ampliación.

    El símbolo atrae porque es sexo, y no sólo por su dependencia histórica. El sexo no es histórico; lo es, por el contrario, la forma que tome, pero eso se da después, posteriormente a la forma, esto es, históricamente.

    La crítica a la ideología social, como una mala sociología del conocimiento, no puede hacer sólo crítica de las formas como la totalidad social, sino que debe cuestionar la misma ideología que critica ese objeto. De lo contrario, se pretende en la primacía del lenguaje primario, crítica primera sin más historia. Eso es una ingenuidad ahistórica, es decir, nihilista con el contenido de su tiempo.
    Última edición por ALBERTO RODRIGUEZ-SEDANO; 28/07/2009 a las 09:29

  9. #9
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    Predeterminado Respuesta: La claridad y la oscuridad de la verdad

    Alberto creo que estos fragmentos tienen algo que ver con el asunto, esperando que sumen a la problemática de la reflexión.

    Sobre la presunta productividad de un cuestiónate pensamiento filosóficos, en contraste con la productividad rutinaria del pensamiento común.

    Planteándonos lo que seamos, o pudriéramos llegar a ser, en todo caso, he inevitablemente, somos productos de la acción y planificación que en virtud del manejo de la información, de la compleja organización de la realidad exterior, es decir el medio social que inevitablemente tenemos que interiorizar, se hace interior, por lo tanto esta información foránea, con sus contenidos simbólicos, con sus intenciones y objetivos, modelados y estructurados de cierta forma, nos coloniza, y se posesiona con sus formas, se hace de nuestras facultades mentales, psíquicas, productivas pensantes, esta realidad, información, productos y contenidos verbales, culturales ,simbólicos, valiéndose de nuestra realidad, cuerpos y mentes operativos y vitales, establece la realización de su mundo, ser, a través nuestro, algo análogo a como actúan algunos virus, infiltrándose con su información foránea, con los objetivos estructurales y operativos de la modalidad de su ser, en un ser especifico distinto, alterando y cambiando sus códigos productivos organizativos, su acción y trabajo productivo, apoderándose del centro operativo, como de las capacidades productivas, en el caso de los virus de la célula.

    Otro ejemplo; de cómo opera el medio constituido y modelado por la información, como información, que se incorpora y adquiere del medio social constituido, pongamos por caso el ser de un jugador de fútbol, implica el manejo operativo, productivo, de ciertos prácticos conocimientos y técnicas, parámetros socio culturales, altamente operativos productivos, que existen y gravitan como información, conocimientos externos, del ser y la constitución de una determinada y modelada, como especifica forma de medio y realidad social, esta información, organizada y estructurada, con su estructuración implícita, penetra y coloniza el aparato productivo, mental, generador de realidad, dando y dotando con un sentido y significados operativos productivos, de realidad y legalidad a sus destinatario, protagonista, programando a los actores, propagadores de tal cosa, mundo, realidad, construcción, creación, mental.

    Es decir, confiriendo y dotando de una determinada y convalidada realidad a los individuos, estos modelos se realizan asociados a la habilidad pensante generadora productora de los individuos, de aquí la codificación trascendental mental de todo un mundo, una idealizada realidad mental, que se lleva a la práctica asociada a las facultades mentales. Primero estos han interiorizado-corporizado todo un mundo, una realidad, construcción, idealización mental, estructural, cultural, social, como el desarrollo de una acción, una practica objetiva, construcción, producción, de una específica realidad, (supuestamente una gran verdad, como el protagonizo de una gran realidad) en nuestro ejemplo la del fútbol, él, o ellos, pasan a ser parte vital de esta realidad-verdad, como promotor generador y gestor, con su actividad pensante productiva, como participante de la misma, los mismo actores obtiene sus sentidos y significados existenciales operacionales de la misma idealización, construcción, ideado juego, del mundo que sostienen representan protagonizan tras haberlo incorporado como el mundo real- ideal,, de sus deseos amores y pasiones.

    El portador , protagonista, vive, sueña, fracasa o tiene éxito, etc., etc., pasa a ser parte y protagonista de tal cosas, se vive a si mismo en todo, a través de la acción y el protagonismo de su idea, o procurando su satisfacción personal, a través de satisfacer la idealización colectivas, reconociéndose a si mismo, en virtud de esta realidad información, modelo idealización de mundo, que protagoniza tras haberlo interiorizado mentalmente, tras haberlo tomado de la realidad como la realidad, una verdad incuestionable, como objeto de su deseo y aspiraciones de ser alguien aquí, en este idealizado juego, mundo real, el de la supuesta acción de su vida, como el de las posibilidades de su fuerzas, en el caso de nuestro ejemplo, por la virtud de este juego, construcción, mundo real, exterior, social cultural, que el individuo toman y hacen interior , como viable y posible, al interiorizarlo, como cierta forma de información y conocimientos, sobre el ser de algo, concreto y objetivo, como ya dije real, como la construcción consolidación de algo, esta construcción social cultural, de las formas y modalidades del conocimiento social cultural, hace carne en el, en ellos, como el mundo real. Creado y sostenido o llevado adelante por la acción y participación social.

    Como el campo de posibilidades real, en el que se juegan, se ve, y se toman a si mismo, como interprete y protagonista del mismo, su suerte, es decir, su éxito o fracaso, o simple mediocridad tendrán su desenlace, a partir de tal cosa, apropiación de un conocimiento, incorporación de una supuesta gran verdad que hacen al ser de la realidad, como puesta en práctica de la idealización de un mundo en particular, una construcción social cultural, como del papel y la función operativas atribuida a su propio ser. Y todo por obra y gracia de la idea, la construcción, histórica, social, ideológica, del juego, que trasciende como construcción realidad mundo através de la vitalidad, el esfuerzo, la entrega, la pasión etc., de los seres vivos por lo que tal cosa, mundo respira, que le terminan designando su posición, su valor , su papel, como la responsabilidad de sus funciones.

    Así como toma para la realización, y su supuesta realización personal, la estructura y conocimientos de los contenidos y cometidos significativos, operativos, representativos de esta información, juego, o construcción, como el mundo real, que se hace a si mismo en los hechos, así toma a todas las otras construcciones, pequeños y grandes campos, constructor, del juegos y la concreción, de la realidad- verdad del concreto sistema social- cultural.

    Su pensamiento es el pensamiento común, participativo productivo, el normal, el concordante con la idea, la idealización de la realidad que se sostiene en la práctica, he inerte a su actividad, posición, profesión, u oficio. Cada espacio dimensión de nuestra compleja sociedad, comprende una idealización particular, que implica, comprende y requiere, del manejo operativo, de cierta información y conocimientos prácticos sobre la misma, que se convierte en cierta forma especifica, de puesta en escena de la reconstrucción constante, de dicha información-conocimientos, pensamiento, implicados en la participativa y muy productiva realidad, que es manejada, operada, por nuestro psiquismo, tras ser interiorizado, como producto de la realidad, indiscutible innegable, producida y leída, como computada mentalmente, por un cúmulo de gente, muy importante, de gente convencida de su verdad, realidad, muy loable y objetiva , de la que son protagonista como gestores, autores, o meros, simples reproductores, de todo un orden, establecido en los hechos.

    El pensamiento cuestiónate, critico, conflictivo, filosófico, es el que crea, idealiza, juegos, mundos posibles, tanto como destruye, cuestiona , critica, se libera de las construcciones existentes, de los papeles , las funciones , las posiciones operables, procurando otras, es el pensamiento que cuestiona, analiza, se planeta interrogantes, por la naturaleza y los objetivos que implícitamente persiguen tales mundos, construcciones, y realidades, o idealización de la mente, como construcciones de la mente del hombre, realidades como verdades, materializa en los hechos, en este caso, el pensamiento filosófico, cuestiona la información y los conocimientos pertinentes, se sirve y alimenta de esta, de tal realidad- verdad, que implican, sustentan, a tales realidades-mundos- incuestionables como muy fiables verdades objetivas.

    Se plantea o lo intenta, sobre las interrogantes, de que fines, intenciones y objetivos buscan satisfacer, tales ideas, construcciones, idealizaciones, organizaciones de la mente.

  10. #10
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    Predeterminado Respuesta: La claridad y la oscuridad de la verdad

    El filósofo, es alguien que pude prescindir de la realidad construida, de la idealización del mundo autorizado, de la verdad consolidada, de la estructuración y organización de todo un mundo, un universo mental, puede moverse, operar al margen, como trascender, las construcciones, idealizaciones, sostenidas por la comunidad, la humanidad, protagonizadas por la civilización, puede establecer y dar con otras construcciones, idealizaciones, etc.

    Como puede saltar al vació, pude perderse en el vació.

    Tendríamos que ver como operan las ideas, o grandes construcción, juegos de la mente y la historia, en su consolidación, una vez creadas concebidas, por nuestra implicada, he involucrada mente.

    Para después ver, como podemos ser victimas, de las grandes construcciones, creaciones, ideas de la historia, de las que no podemos prescindir, de la que es muy difícil escapar, pasando a ser meros servidores confinados a los servicios de las ideas, y hasta esclavizados por las realidades, verdades, de estos increíbles juegos, o compleja idealizaciones, construcciones de la mente.

    Teniendo en claro, que ninguna realidad a nivel humanó, es posible, sin la idea, la idealización, creación del juego, sin la capacidad de crear, manejar, actuar en la producción –reproducción de una idealización especifica.

    Y lo más interesante de indagar, sobre las ideas, es su ocurrencia, es su materialización o realización, ya que esta ocurre, a través de nuestra especie, se afinca, se nutre, se sirve, se alimenta de nuestro psiquismo, nuestra mente, como un mundo, una realidad, una construcción posible.

    Ninguna idea, como creación, como información, tiene futuro, si no logra encarnar, conquistar, prendarse, en el psiquismo de la gente, ya que a partir de entonces, se despliega y materializa sobre la realidad, a través de la gente, su agente. Esta idea, toda idea, tiene que mostrase como una posibilidad eficiente.

    Lo que impide la ocurrencia de ideas nuevas, ordenes configuraciones como juegos nuevos, es la vigencias de las ideas predomínate, es decir que una idealización, creación de la mente, de la historia, la civilización, la cultura, se defiende a si misma, impidiendo la ocurrencias de otras idealizaciones, creaciones, construcciones, culturales, como cambios y transformaciones de nuestra civilización.

    El mundo realizado y creado se defiende así mismo de otros mundos, otras creaciones, carentes de actores y de representabilidad.

    Las guerras que han ocurrido, han sido promovidas, encausadas por las distintas idealizaciones, ideas, creaciones de la mente, de la historia, que entran en pugna competencia por los recursos y posibilidades del medio, por los antagonismos de las ideas, que rigen y regían a las distintas poblaciones, en sus múltiples construcciones, particulares civilización mundos, a través de la redondez del mundo.

    Es así, que una vez concebida una idealización especifica, el espacio el tiempo y los recursos del mismo son tomados por la misma, como fuente de sustentación, materialización, he inversión en la realización, del juego, de la posible evolución y realización de la misma.

    De aquí que los filósofos fueran largamente trascendidos y superados, devorados por sus propias criaturas, construcciones, una vez concebida, concebida la criatura, la realidad, creación mental, esta reaclama la vida y el mundo, el amor y el sacrificio necesarios, como la capacidad de entrega a sus padres- progenitores, sexuados que crean conciben el mundo, la realidad , la verdad, que los trascenderá, a la que amar, por el que luchar y entregarse, rendirse en sacrificio, o que por amor a su creación, descendencia , o los objetivos trascendentales de su espíritu mente, se termina entregando en sacrifico, rindiéndose ante los reclamos de la obra, la creación, es decir, consagrándose en masa, en un auto sacrificio a los dominios, promesas y deseos de su fruto- obra , como a la promesa de éxito de la misma, estableciéndose de esta manera, una predeterminada idealización del mundo, impidiendo esta concreta generación- producción, de realidad- verdad, la gesta y generación de otras, o otros juegos, mundos posibles.

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