Dios por poner un ejemplo de más, tampoco estuvo demasiado acertado cuando adjudicó a Moisés la misma historia mítica que ya se había escrito cientos de años antes referida al gran gobernante sumerio Sargón de Akkad (c. 2234-2279 a.C.) que entre otras lindezas, nada más con nacer fue depositado en una canasta de juncos y abandonado a su suerte en las aguas del río Eúfrates hasta que fue rescatado por un aguador que le adoptó y crió.
Pepe Rodríguez




Marcadores