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Tema: Demuestra Cornelio Tcito la existencia del Jess histrico?

  1. #1
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    Predeterminado Demuestra Cornelio Tcito la existencia del Jess histrico?

    El siguiente historiador antiguo importante que supuestamente menciona a Jess, y as nos provee de evidencia de que fue un carcter histrico es Tcito. Cornelio Tcito escribi sus anales despus del 117 A.D. Su fecha exacta de composicin no se conoce, pero sabemos que fue por lo menos 70 aos despus de la supuesta crucifixin de Jess. Jess no se menciona por nombre en ningn sitio de los trabajos existentes de Tcito. Hay una mencin de Cristus en el libro XV, Cap. 44, como sigue:

    Nern busc un chivo expiatorio e inflingi las ms diablicas torturas a un grupo de personas ya odiadas por la gente debido a sus crmenes. Esta era la secta conocida como cristianos. Su fundador, un Cristus, haba sido ejecutado por el procurador Poncio Pilatos en el reinado de Tiberio. Esto fren la abominable supersticin por un tiempo, pero se surgi otra vez y se esparci, no nicamente a travs de Judea, donde se origin, sino incluso en Roma misma, la gran reserva y tierra labrada para todo tipo de depravacin y obscenidad. Aqullos que confesaban ser cristianos eran arrestados de inmediato, y en su testimonio una gran multitud de personas fueron convictas, no tanto por el cargo de incendio sino de hostilidad ante la raza humana en su totalidad. (Traduccin de D.R. Dudley)
    Es obvio por la forma en que lo anterior est escrito, que Tcito no afirma tener conocimiento de primera mano de los orgenes del cristianismo sino que est repitiendo una historia que era comnmente creda, a saber, que el fundador del Cristianismo, un Cristus, haba sido ejecutado bajo el reinado de Tiberio.

    Es improbable que esto texto de Tcito sea resultado de la bsqueda en algn archivo, porque los romanos difcilmente mantenan registros de las incontables crucifixiones alrededor del imperio remontndose a casi un siglo atrs. Adems, Tcito no es conocido como un investigador profundo, lo que se ilustra por el hecho de que se equivoca al asignarle el ttulo a Pilatos.

    Tal vez, ms incriminante para la autenticidad de este pasaje es el hecho de que est presente casi palabra por palabra en la Crnica de Sulpicio Severo (muerto en el 403 A.D.), donde se encuentra mezclado con historias obviamente falsas. Al mismo tiempo, es altamente improbable que Sulpicio hubiera copiado este pasaje de Tcito, porque ninguno de sus contemporneos menciona el pasaje. Esto significa que probablemente no estaba en los manuscritos de Tcito en esa fecha. Es mucho ms probable, entonces, que los copistas trabajando en las Edades Oscuras a partir del nico manuscrito existente de la Crnica, simplemente copiaran el pasaje de Sulpicio en el manuscrito de Tcito que estaban reproduciendo.

    Las dudas sobre la autenticidad del pasaje de Tcito sobre Cristo se basa en:


    No es citado por los padres de la Iglesia
    Tertuliano estaba familiarizado con los escritos de Tcito y sus argumentaciones requeran citar el prrafo en cuestin, pero no lo hace.
    Clemente de Alejandra hace una compilacin de los escritos paganos que hablaban de Cristo y los cristianos. Tampoco menciona el prrafo de Tcito.
    Tampoco lo menciona Orgenes en su controversia con Celso, y lo hubiera usado indudablemente de haber existido.
    El historiador eclesistico Eusebio, en el siglo IV, cita toda la evidencia obtenible de fuentes judas y paganas, y tampoco menciona el prrafo de Tcito.
    No hay menciones del prrafo de Tcito en escritos anteriores al siglo XV
    En el siglo XV solo haba una copia de Los Anales de Tcito y se deca que databa del siglo VIII, 600 aos despus de la poca de Tcito.
    Como copia nica en poder de los cristianos, insertar el prrafo era fcil y no debemos no olvidar que las falsificaciones cristianas (interpolaciones piadosas) comprobadas son abundantes.
    Su crtica severa al cristianismo no prueba que no sea un fraude. De los escritores antiguos, el ms deseable testigo para los cristianos era Tcito, pero la adulteracin en un perodo tan tardo hubiera generado inmediato rechazo, a menos que lo hicieran aparecer como improbable.
    Es admitido por escritores cristianos que los trabajos de Tcito no han sido conservados con un alto grado de fidelidad, se cree que parte de los escritos corresponde a Quintillo.
    Las sangrientas historias sobre las orgas de Nern estn escritos al estilo de las novelas cristianas de las edades oscuras y no en el estilo de Tcito.
    La historia que aparece en Tcito, excepto la mencin a Cristo, se relata con casi las mismas palabras en los escritos de Sulpicio Severo, un cristiano del siglo V.
    __________

    Para romper el tpico de que Jess existi como figura histrica.

    Para ms informacin de otras "pruebas" que demuestran la existencia de Jess, les invito a visitar mi weblog [url]http://elpesetillas.blogia.com/2006/070301-sobre-la-existencia-del-jesus-historico.php[/url]

  2. #2
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    Predeterminado Re: Demuestra Cornelio Tcito la existencia del Jess histrico?

    Hola

    Sobre la historicidad de Jess he escrito ya algo en este foro, en un tema que debe andar perdido en las Chimbambas. Reno ahora, aqu dos comentarios. El primero es un anlisis de tipo genrico sobre el valor de los datos de la historicidad no neotestamentarios. El primero, referido a Josefo, lo escribi en otro foro, as que no responde concretamente a tu post, slo hace referencia al tema. El segundo, que se refiere a Tcito, s que intenta rebatir alguno de los puntos que has trado aqu.

    No hay que perder de vista que esto slo pretende ser un anlisis razonado basado en datos. Si es verdad o mentira es algo que no me preocupa.

    Pido disculpas por el texto en ingls, pero me aburre traducir.

    *************

    Hola


    Empiezo diciendo que soy de los que creen. En qu puede -e incluso debe- creer un ateo? Pues, para empezar, en el cristianismo, que parece ser un hecho histrico. Preguntas: Se inicia cundo y cmo y consiste en qu?

    Por ms hipercrtico que se quiera ser, parece que hay que admitir que a mediados del siglo segundo ya exista el cristianismo, que podemos definir como un movimiento religioso nacido en el seno de creyentes en las escrituras judas (el AT) y que crean en un Mesas-Salvador, de origen judo, Jess, nacido en Palestina en poca de Augusto y muerto en la cruz en poca de Tiberio.

    A juzgar por los textos considerados ms antiguos, ese movimiento siempre, ya desde su origen, estuvo formado por varias tendencias y sectas. Nunca hubo unanimidad en cuanto a su predicacin, mucho menos en cuanto a la teologa mesinico-salvacionista que se fue tejiendo lentamente y continu an despus de la poca de Jess. Algunas sectas minoritarias siguieron en la obediencia a los preceptos mosaicos (los ebionitas, los nazarenos), de manera que podan considerarse judos tan ortodoxos como las otras sectas, los fariseos, los esenios o los sicarios-celotes. Pero la gran mayora, los que seran propiamente cristianos, de origen gentil por lo dems, abandonaron casi totalmente la observancia de ley mosaica representada por la circuncisin y crearon sus propias escrituras, formada por multitud de evangelios y cartas, que fueron tomadas como base para la comprensin o exgesis del AT.

    Todo eso tuvo que tener un origen: o fue un hombre o fue un grupo. Si comparamos con las otras sectas judas, por ejemplo los fariseos, lo primero que se advierte es que estos tienen una interpretacin de las escrituras, una moral y un ritual que no se presentan como basadas en la enseanza de un hombre, sino en la interpretacin tradicional de muchos maestros. Si resulta que los nombres de esos maestros slo aparecen en escritos religiosos fariseo-rabnicos, qu hacemos, negamos su realidad histrica? Jess fue eso, un rabino que tena sus propias interpretaciones, quizs algo heterodoxas para el gusto de saduceos y fariseos, pero si sus enseanzas hubieran seguido el camino judo, es decir, el de ebionitas y nazarenos, el judasmo rabnico lo habra integrado de una manera u otra y ahora aparecera en el Talmud dando su interpretacin a su grupo de discpulos sobre si era lcito o no pagar impuestos al Csar en base a vete a saber qu pasaje del Tanaj. Los dems seguiramos siendo felizmente paganos y no nos preocuparamos por si existi o no. Pero la cuestin es que la gentilidad pagana se apoder del mensaje de Jess y dej de lado a todos los dems maestros judos.

    Las fuentes independientes que hablan de Jess todo el mundo se las sabe de memoria. Suetonio no cuenta. Tcito habla de odas. Quin se lo contara? El "testimonium Tacitianum" no ha sido discutido nunca, porque es crtico con los cristianos; pero justito ahora se empieza a hablar tambin de interpolacin, porque, si ms no, muestra que Tcito se lo crey, es decir, que para l tena lgica que hubiera una secta de enemigos del gnero humano que daba culto a la memoria de un judo ajusticiado por Pilato.

    Josefo es bien conocido. Los cristianos erre que erre con citarlo como fuente independiente, los ateos erre que erre con decir que es un interpolacin. Personalmente veo la manipulacin del texto en Antigedades 18 y entiendo que hay que eliminar todos los calificativos laudatorios, pero no la referencia a un tal Jess llamado el Cristo cuyos seguidores Josefo conoca seguramente muy bien. Pero nunca he entendido por qu se rechaza el testimonio de Antigedades 20.

    Sea como sea, lo que quiero mostrar no es que Jess existi, sino que su existencia no es algo inaudito, extraordinario, pues existieron "maestros" como l, que interpretaban la Ley de manera ms o menos ortodoxa y que tenan grupos de seguidores.

    El testimonio de esto nos lo da el mismo NT en Hechos, que compara a Jess a un tal Teudas y Judas el Galileo. Hc 5: 36 Porque hace algn tiempo se levant Teudas, que pretenda ser alguien y que reuni a su alrededor unos cuatrocientos hombres; fue muerto y todos los que le seguan se disgregaron y quedaron en nada. 37 Despus de ste, en los das del empadronamiento, se levant Judas el Galileo, que arrastr al pueblo en pos de s; tambin ste pereci y todos los que le haban seguido se dispersaron.

    La historicidad de ambos personajes est garantizada por Josefo. La mencin de Teudas eh Hechos, situado "hace algn tiempo", crea un problema de fechas con Josefo (Antigedades 20, 5, 1) , que lo sita en el ao 44-46, unos 14 aos despus del supuesto discurso de Gamaliel en los Hechos.

    Con Judas el Galileo o de Gamala, los Hechos concuerdan con Josefo en que se rebel contra el censo de Cirino, es decir, justo cuando naca Jess si hacemos caso a Lucas. Pues bien, este patriota rebelde fue el creador, segn Josefo, de una cuarta secta que no nombra (las otras tres eran los saduceos, los fariseos y los esenios) y que los historiadores identifican con los sicarios-celotes.

    Antigedades 18, 6: But of the fourth sect of Jewish philosophy, Judas the Galilean was the author. These men agree in all other things with the Pharisaic notions; but they have an inviolable attachment to liberty, and say that God is to be their only Ruler and Lord. They also do not value dying any kinds of death, nor indeed do they heed the deaths of their relations and friends, nor can any such fear make them call any man lord.


  3. #3
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    Predeterminado Re: Demuestra Cornelio Tcito la existencia del Jess histrico?

    Empiezo diciendo que el pasaje de Tcito, sea o no autntico, no prueba la existencia de Jess, slo la del cristianismo en poca de Nern y, quizs, tambin en la de Tcito.

    Vayamos ahora a los argumentos. Cuando se plantea que un determinado pasaje de Josefo est manipulado o es una interpolacin, se hace en base a que, Josefo, un judo fariseo, no poda hablar de Jess en trminos tan laudatorios.

    Pero Tcito pone a los cristianos como un trapo de fregar. Un lenguaje similar se encontrar medio siglo despus, en Celso. Qu razones aduce esta hipercrtica para imaginar que algn cristiano estuviera interesado en hacer una interpolacin de ese tipo? El autor de la interpolacin debera haber sido un anticristiano.

    Contemporneo de Tcito fue Plinio el Joven, que habla bien de los cristianos. Resulta entonces algo que suena a tesis conspiracionista: todo el que no sea cristiano y hable de Cristo, hable bien o mal, es una interpolacin.
    Todos, absolutamente todos los textos literarios extensos de la Antigedad, se nos han conservado en copias tardas. Por tanto no vale nada el argumento de que las copias de la obra de Tcito son posteriores al siglo octavo. A falta de los sospechosos trminos laudatorios, para apoyar la teora de la interpolacin en Tcito necesitaramos algn manuscrito antiguo que no tuviera ese pasaje. Pero tal manuscrito no existe.

    Se argumenta que ese pasaje no es citado en la literatura cristiana polemista. Y bien? La ausencia de prueba no es prueba de ausencia.

    Pero hablemos de detalles. Por ejemplo, de que La historia que aparece en Tcito, excepto la mencin a Cristo, se relata con casi las mismas palabras en los escritos de Sulpicio Severo, un cristiano del siglo V.. Si tal cosa fuera cierta lo nico que probara es que Sulpicio, como todos los escritores de crnicas (y hay muchos para comparar) suele copiar a sus fuentes.

    Pero no hay nada de tal. Sulpicio ha tomado de Tcito, slo algunos detalles: el del incendio, que los rumores atribuan a Nern, que entonces estaba en Ancio y no en Roma; el de intentar acallar esos rumores acusando a los cristianos y los dos tipos de muerte: por mordeduras de perros, cubiertos los acusados con pieles de fieras por burla, y el de ser crucificados y arder sirviendo de antorchas durante la noche. No hay en Sulpicio ninguno de los juicios negativos de Tcito, que considera a los cristianos convictos de odio al gnero humano y merecedores del castigo, aunque fueran inocentes del incendio.

    Veamos el pasaje de Sulpicio Severo, en Crnica 2, 29: Mientras tanto, siendo ya numerosos los cristianos, se desencaden un incendio en Roma, estando Nern en Ancio. Pero la opinin de sealaba al prncipe por la maldad del incendio, pues se crea que el emperador buscaba la gloria de renovar la ciudad. Nern no consegua por ningn medio que se dejara de pensar que el incendio era orden suya, por esto dirigi su maldad hacia los cristianos y se someti a inocentes a cruelsimas torturas. Incluso se imaginaron nuevas muertes, como cubrirlos con pieles de fieras y morir por la mordedura de perros: Muchos fueron colgados de cruces o quemados en el fuego. La mayora fueron reservados para esto, de manera que al faltar la luz del da servan como antorchas nocturnas.

    Tcito describe ese incendio en Anales 15, 38 ss. Tcito da muchsimos ms detalles, explicando con precisin dnde empez el incendio. Siguiendo su estilo de referirse a sus fuentes (Tcito investigaba, s) cuenta que segn unos autores el incendio fue casual, pero segn otros fue orden de Nern. Slo despues de explicar largamente como se propag el incendio y los lamentos o el desconcierto de la gente intentando huir, nos dice Tcito que Nern estaba en Ancio y que slo volvi de all cuando el fuego amenazaba su mansin. Tras muchas lneas ms abajo dice Tcito que Nern quera la glora de fundar una nueva ciudad y llamarla por su nombre. Finalmente narra el castigo a los cristianos, a los que describe con los peores calificativos. Tcito transmite no una opinin, sino un odio personal, pero no explica los motivos. Algo que Sulpicio no dice, pero Tcito s, es que la mayora de los cristianos ajusticiados fueron delatados por otros cristianos en el la tortura del interrogatorio.

    Si se comparan los textos de Sulpicio y Tcito se ve que, por los datos aportados y su disposicin, que el pasaje de Tcito es anterior a Sulpicio y la fuente, directa o indirecta, de este. Por tanto, si fue interpolado, cundo lo fue? La habilidad de dominar el latn, hasta el punto de poder imitar a un autor clsico (la sintaxis y el vocabulario de Tcito es muy especial, por lo complicado), no lo tiene ningn escritor hasta el humanismo, a finales del siglo 15. Ningn cristiano del Bajo Imperio o de la Edad Media hubiera sido capaz. Pero los manuscritos ms antiguos de los Anales y, seguramente, los de Sulpicio son anteriores.


  4. #4
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    Predeterminado Re: Demuestra Cornelio Tcito la existencia del Jess histrico?

    Slo como comparacin en cuanto al desarrollo del tema en ambos autores, traigo aqu los textos en latn. El pasaje de Sulpicio ya lo he dado antes y a Tcito se lo puede leer en traduccin con facilidad. He marcado en negrita en el texto de Tcito los datos que aparecen en Sulpicio.

    - Sulp. Severo, Chron 2, 29: (1): Interea abundante iam Christianorum multitudine accidit ut Roma incendio conflagraret, Nerone apud Antium constituto. sed opinio omnium invidiam incendii in principem retorquebat, credebaturque imperator gloriam innovandae urbis quaesisse. (2) neque ulla re Nero efficiebat, quin ab eo iussum incendium putaretur. igitur vertit invidiam in Christianos, actaeque in innoxios crudelissimae quaestiones; quin et novae mortes excogitatae, ut ferarum tergis contecti laniatu canum interirent, multi crucibus affixi aut flamma usti, plerique in id reservati, ut cum defecisset dies, in usum nocturni luminis urerentur.

    - Tcito, Ann 15: [38] Sequitur clades, forte an dolo principis incertum (nam utrumque auctores prodidere), sed omnibus, quae huic urbi per violentiam ignium acciderunt, gravior atque atrocior. initium in ea parte circi ortum, quae Palatino Caelioque montibus contigua est, ubi per tabernas, quibus id mercimonium inerat, quo flamma alitur, simul coeptus ignis et statim validus ac vento citus longitudinem circi conripuit.
    neque enim domus munimentis saeptae vel templa muris cincta aut quid aliud morae interiacebat. impetus pervagatum incendium plana primum, deinde in edita adsurgens et rursus inferiora populando anteiit remedia velocitate mali et obnoxia urbe artis itineribus hucque et illuc flexis atque enoribus vicis, qualis vetus Roman fuit. ad hoc lamenta paventium feminarum, fessa aetate aut rudis pueritiae [aetas], quique sibi quique aliis consulebat, dum trahunt invalidos aut opperiuntur, pars mora, pars festinans, cuncta impediebant. et saepe, dum in tergum respectant, lateribus aut fronte circumveniebantur, vel si in proxima evaserant, illis quoque igni correptis, etiam quae longinqua crediderant in eodem casu reperiebant. postremo, quid vitarent quid peterent ambigui, complere vias, sterni per agros; quidam amissis omnibus fortunis, diurni quoque victus, alii caritate suorum, quos eripere nequiverant, quamvis patente effugio interiere. nec quisquam defendere audebat, crebris multorum minis restinguere prohibentium, et quia alii palam facies iaciebant atque esse sibi auctorem vociferabantur, sive ut raptus licentius exercerent seu iussu.
    [39] Eo in tempore Nero Anti agens non ante in urbem regressus est, quam domui eius, qua Palantium et Maecenatis hortos continuaverat, ignis propinquaret. neque tamen sisti potuit, quin et Palatium et domus et cuncta circum haurirentur. sed solacium populo exturbato ac profugo campum Martis ac monumenta Agrippae, hortos quin etiam suos patefacit et subitaria aedificia exstruxit, quae multitudinem inopem acciperent; subvectaque utensilia ab Ostia et propinquis municipiis, pretiumque frumenti minutum usque ad ternos nummos. quae quamquam popularia in inritum cadebant, quia pervaserat rumor ipso tempore flagrantis urbis inisse eum domesticam scaenam et cecinisse Troianum excidium, praesentia mala vetustis cladibus adsimulantem.
    [40] Sexto demum die apud imas Esquilias finis incendio factus, prorutis per immensum aedificiis, ut continuae violentiae campus et velut vacuum caelum occurreret. necdum pos[i]t[us] metus aut redierat [p]lebi s[pes]: rursum grassatus ignis, patulis magis urbis locis; eoque strages hominum minor: delubra deum et porticus amoenitati dicatae latius procidere. plusque infamiae id incendium habuit, quia praediis Tigellini Aemilianis proruperat videbaturque Nero condendae urbis novae et cognomento suo appellandae gloriam quaerere. quippe in regiones quattuordecim Romam dividitur, quarum quattuor integrae manebant, tres solo tenus deiectae, septem reliquis pauca tectorum vestigia supererant, lacera et semusta.
    [41] Domum et insularum et templorum, quae amissa sunt, numerum inire haud promptum fuerit; sed vetustissima religione, quod Servius Tullius Lunae, et magna ara fanumque, quae praesenti Herculi Arcas Evander sacraverat, aedesque Statoris Iovis vota Romulo Numaeque regia et delubrum Vestae cum penatibus populi Romani exusta; iam opes tot victoriis quaesitae et Graecarum artium decora, exim monumenta ingeniorum antiqua et incorrupta, [ut] quamvis in tanta resurgentis urbis pulchritudine multa seniores meminerint, quae reparari nequibant. fuere qui adnotarent XIIII Kal. Sextiles principium incendii huius ortum, quo et Seneones captam urbem inflammaverint. alii eo usque cura progressi sunt, ut totidem annos, mensesque et dies inter utraque incendia numer[ar]ent.
    [42] Ceterum Nero usus est patriae ruinis exstruxitque domum, in qua haud proinde gemmae et aurum miraculo essent, solita pridem et luxu vulgata, quam arva et stagna et in modum solitudinem hinc silvae, inde aperta spatia et prospetus, magistris et machinatoribus Severo et Celere, quibus ingenium et audacia erat etiam, quae natura denegavisset, per artem temptare et viribus principis inludere. namque ab lacu Averno navigabilem fossam usque ad ostia Tibernia depressuros promiserant squalenti litore aut per montes adversos. neque enim aliud umidum gignendis aquis occirrit quam Pomptinae paludes: cetera abrupta aut arentia, ac si perrumpi possent, intolerandus labor nec satis causae. Nero tamen, ut erat incredibilium cupitor, effodere proxima Averno iuga conisus est, manentque vestigia inritae spei.
    [43] Ceterum urbis quae domui supererant non, ut post Gallica incendia, nulla distinctione nec passim erecta, sed dimensis vicorum ordinibus et latis viarum spatiis cohibitaque aedificiorum altitudine ac patefactis areis additisque porticibus, quae frontem insularum protegerent. eas proticus Nero sua pecunia exstructurum purgatasque areas dominis traditurum pollicitus est. addidit praemia pro cuiusque ordine et rei familiaris copiis, finivitque tempus, intra quod effectis domibus aut insulis apiscerentur. ruderi accipiendo Ostienses paludes destinabat, utique naves, quae frumentum Tiberi subvecta[v]issent, onustae rudere decurrerent, aedificiaque ipsa certa sui parte sine trabibus saxo Gabino Albanove solidarentur, quod is lapis ignibus impervius est; iam aqua privatorum licentia intercepta quo largior et pluribus locis in publicum flueret, custodes; et subsidia reprimendis ignibus in propatulo quisque haberet; nec communione parietum, sed propriis quaeque muris ambirentur. ea ex utilitate accepta decorem quoque novae urbi attulere. erant tamen qui crederent veterem illam formam salubritati magis conduxisse, quoniam angustiae itinerum et altitudo tectorum non perinde solis vapore perrumperentur: at nunc patulam latitudinem et nulla umbra defensam graviore aestu ardescere.
    [44] Et haec quidem humanis consiliis providebantur. mox petita [a] dis piacula aditique Sibyllae libri, ex quibus supplicatum Volcano et Cereri Proserpinaeque, ac propitiata Iuno per matronas, primum in Capitolio, deinde apud proximum mare, unde hausta aqua templum et simulacrum deae perspersum est; et sellisternia ac pervigilia celebravere feminae, quibus mariti erant.
    Sed non ope humana, non largitionibus principis aut deum placamentis decedebat infamia, quin iussum incendium crederetur. ergo abolendo rumori Nero subdidit reos et quaesitissimis poenis adfecit, quos per flagitia invisos vulgus Chrestianos appellabat. auctor nominis eius Christus Tibero imperitante per procuratorem Pontium Pilatum supplicio adfectus erat; repressaque in praesens exitiablilis superstitio rursum erumpebat, non modo per Iudaeam, originem eius mali, sed per urbem etiam, quo cuncta undique atrocia aut pudenda confluunt celebranturque. igitur primum correpti qui fatebantur, deinde indicio eorum multitudo ingens haud proinde in crimine incendii quam odio humani generis convicti sunt. et pereuntibus addita ludibria, ut ferarum tergis contecti laniatu canum interirent aut crucibus adfixi [aut flammandi atque], ubi defecisset dies, in usu[m] nocturni luminis urerentur. hortos suos ei spectaculo Nero obtulerat, et circense ludicrum edebat, habitu aurigae permixtus plebi vel curriculo insistens. unde quamquam adversus sontes et novissima exempla meritos miseratio oriebatur, tamquam non utilitate publica, sed in saevitiam unius absumerentur.

  5. #5
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    Predeterminado Re: Demuestra Cornelio Tcito la existencia del Jess histrico?

    No se dejen engaar, amigos.

  6. #6
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    Predeterminado Re: Demuestra Cornelio Tcito la existencia del Jess histrico?

    Una vez ms, queda establecido que fue una lstima que Jess de Nazaret (si acaso existi realmente) no nos dejara ninguna obra escrita por l mismo. Se le escap ese "detallito" fundamental ...

  7. #7
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    Predeterminado Re: Demuestra Cornelio Tcito la existencia del Jess histrico?

    Acabo hace unos das de terminar de Leer "Anales" de Tcito y quiero dar algunos apuntes al respecto sobre el pasaje en que se menciona a Jess.

    1) El pasaje est aceptado como verdico por los acadmicos, pero lo que se desconoce, es de donde sac Tcito dicha informacin.

    Hagamos algunas hiptesis:

    a) Sac dicha informacin de los testimonios cristianos?

    Imposible, ya que cualquiera que conozca la obra de dicho autor, sabr que Tcito tena un desprecio bastante intenso hacia los cristianos (igual que para los judos). Fiarse del testimonio de unos sectarios sera algo impensable para dicho historiador.

    b) Sac dicha informacin de Flavio Josefo?

    Imposible, ya que los pasajes de Josefo donde se nombra a Jess son unos fraudes demostrados.

    c) Sac dicha informacin de Plinio el Joven?

    Tampoco, ya que Plinio el Joven no habla de Jess en absoluto. Slo habla de que los cristianos cantaban a un Cristo como un dios. No dice nada sobre aquello a lo que Tcito se refiere. Adems, dicho testimonio de Plinio el Joven se encuentra registrado en una carta al emperador Trajano.

    d) Sac dicha informacin de Plinio el Viejo?

    Podra ser, pero hay que tener en cuenta que hay muchas partes de su obra perdidas, y la posible cita de Jess estara perdida (en caso de que haya existido). Sabemos sin embargo que Plinio el Viejo estuvo en Palestina sobre el 64 d. C y que habl de los esenios. Jess segn la tradicin cristiana ya habra muerto hace ms de 3 dcadas.

    En resumen, no se puede considerar como prueba de pimera mano sobre la existencia de Jess ya que desconocemos de donde saca Tcito dicha informacin y si es verdica.

  8. #8
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    Predeterminado Re: Demuestra Cornelio Tcito la existencia del Jess histrico?

    Cita Iniciado por Jack Nicholson
    En resumen, no se puede considerar como prueba de pimera mano sobre la existencia de Jess ya que desconocemos de donde saca Tcito dicha informacin y si es verdica.
    Seguimos con la interrogante ...

  9. #9
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    Predeterminado Re: Demuestra Cornelio Tcito la existencia del Jess histrico?

    Cita sobre el tema en el libro el hombre mas grande de todos los tiempos de los tj:

    Aunque las referencias a Jesucristo por historiadores seglares de la antigedad son pocas, s existen. Cornelio Tcito, un respetado historiador romano del primer siglo, escribi: El autor de este nombre [cristianos] fue Cristo, el cual, imperando Tiberio, haba sido justiciado por orden de Poncio Pilato, procurador de la Judea. Suetonio y Plinio el Joven, otros escritores romanos de aquel tiempo, tambin mencionaron a Cristo. Adems, Flavio Josefo, un historiador judo del primer siglo, escribi acerca de Jacobo (Santiago), a quien llam hermano de Jess que se llam Cristo.

    Por eso, The New Encyclopdia Britannica llega a esta conclusin: Estos relatos independientes prueban que en la antigedad ni siquiera los opositores del cristianismo pusieron alguna vez en tela de juicio la historicidad de Jess, que fue cuestionada por primera vez, y sin base adecuada, a fines del siglo XVIII, durante el XIX y a principios del XX.

    Sin embargo, esencialmente todo lo que se conoce acerca de Jess fue puesto por escrito por sus seguidores del primer siglo. Sus informes se han conservado en los Evangelios... libros bblicos escritos por Mateo, Marcos, Lucas y Juan.

  10. #10
    Banned Avatar de Jack Nicholson
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    Predeterminado Re: Demuestra Cornelio Tcito la existencia del Jess histrico?

    Qu acadmico!

    Citando una obra de los testigos de Jehov

    Se nota que es nuevo en los foros y no nos conoce.

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